En estos últimos años y los que vienen, se están celebrando muchos acontecimientos en Brasil y para ser más exactos, en Río de Janeiro. Empezó el verano pasado con la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que reunió a varios millones de jóvenes. En ese mismo verano, tuvo lugar la Copa Confederaciones. En el mes de junio y julio del 2014 se disputará el mundial y el año que viene (2015) las olimpiadas. Por eso me parece importante, destacar un monumento muy conocido y desconocido al mismo tiempo, el Cristo Redentor de Rio de Janeiro. Así que a disfrutar.


Cuando el proyecto se
puso en marcha se nombró a Héctor da Silva responsable del proyecto y al
arquitecto francés, Paul Landowski, como la mano que daría forma al
proyecto.

La forma que tiene
ahora no es la que había pensado da Silva en el proyecto original. A lo largo
de los años, se han dado varias modificaciones. El primer proyecto consistía en
una imagen de Jesús sosteniendo una cruz en la mano izquierda y un globo terráqueo
en la otra mano.
Un regalo para la vista
“La imagen de Cristo cuenta con una espectacular iluminación
que engalana las noches de la capital del estado del mismo nombre. A través de
tres ascensores y escaleras mecánicas, los turistas pueden disfrutar de una de
las más espectaculares vistas como la Laguna Rodrigo de Freitas, las playas de
Ipanema y Leblon, el Jardín Botánico, el Jockey Club y gran parte del Parque de
Tijuca, hacia la parte sur; mientras que por el norte es posible admirar
Copacabana, Botafogo, Flamengo, la Bahía de Guanabara y el Monte de Pão de
Açúcar. En la parte frontal es posible contemplar el centro de la ciudad, la
Bahía de Guanabara y Niteroi; y desde el oeste aparecen el Estadio Maracaná y
una parte del Parque Tijuca, además del Océano Atlántico.
El ascenso al Monte de Corcovado es un verdadero paseo
ecológico que se hace mediante un tren eléctrico, que atraviesa el Parque
Nacional de Tijuca y permite obtener las mejores vistas de los paisajes más
hermosos de la ciudad y a la vez ayuda a conservar la selva, ya que parte de la
recaudación de la boletería es destinada al Instituto Brasileño de Medio
Ambiente (Ibama) para la preservación de la vegetación.
Sin dudarlo, esta se convertirá en una de las mejores
experiencias que tendrá el turista que visite Brasil, ya que estará en la cima
de Río de Janeiro bajo la atenta mirada de Cristo Redentor” 1.